Capitulo 2: Planeando un día normal
Siente como el sol le golpea delicadamente la cara, haciendo que se valla despertando lentamente de un sueño extraño pero dulce del cual deseaba no salir nunca.
-Buenos días princesa mía-escucha una melosa voz con un tono un poco dolido y, a la vez, feliz- Es hora de levantarse pues tiene muchas cosas que hacer.
Entreabre los ojos, aun sin poder saber siquiera si está soñando o despierta, se va incorporando perezosamente asta poder sentarse delicadamente, sacando sus piernas de las sabanas, y posar sus desnudos pies en una alfombra de terciopelo. Se queda mirando a la ventana que tiene enfrente ya que esta está un poco abierta pero con las cortinas aun corridas para que no entre mucha luz. De improvisto y con un ágil movimiento desvía su mirada y la posa en el rostro del peli negro.
-Claude…-se le hace raro pronunciar ese nombre pero aun así decide repetirlo pues le parece, al fin y al cabo, que hay que acostumbrarse-Claude, ¿Qué planes hay para hoy?
Claude se queda meditabundo y mientras Fiama se levanta y va al armario donde guarda la ropa saca de su bolsillo una pequeña libreta para abrirla lentamente y empezar a ojearla.
-Tiene una entrevista con los cobradores pues una persona se a retrasado del pago acordado con estos aparte de ello tiene una carta del Vaticano ya que parecen necesitar de sus servicios-por tal comentario pone mala cara, como eso de sus servicios sonara realmente mal (suena muy mal e.e)-También tiene que comer con el conde con el cual esta prometida o eso quieren sus tíos-con esa información Fiama echa un gran suspiro aun metida en el armario, desaparecida en la multitud de ropa que hay en este con cierto pesar y un poco de desesperación-Después de la comida con su apuesto conde deberá ir a la fabrica de la compañía Funton-con la mención de tal compañía el rostro del peli negro se contrae en lo que parece asemejar una mueca de dolor.
-¿Sucede algo con esa compañía?-pregunta la morena un poco preocupada por el cambio de rostro de Claude.
-En absoluto princesa mía-dice recuperando ya la cordura y su tribal rostro, el más clásico y normal.
-Entonces continua con la lectura de los planes para este día tan…-intenta buscar una palabra que exprese lo aburrido y simpe que le parecen los planes y cosas que a de hacer ese día pero no encuentra palabra alguna que exprese tales emociones-…singular-dice dando un suspiro de indiferencia mientras vuelve a la búsqueda de una combinación aceptable de ropa.
-Después de ir a la fabrica deberá hacer acto de presencia en la hora del té de Madame Elisabeth-de nuevo se para ante la mención y lectura de ese nombre pero esta vez pone un rostro un poco mas de sorpresa que de horror.
-Que pasa ahora-dice Fiama de nuevo suspirando por las extrañas pausas que da el peli negro-Y ahora no me digas que nada.
Sale ya del gran armario, el cual parece una habitación aparte llena de ropa, zapatos y demás complementos muy bien colocados en ella. Sus ojos normalmente marrón acareado adquieren una tonalidad mas dulce casi similar al color de la miel, como si intentara hacer que Claude quedara embelesado por su mirada y así tenerlo a su merced para hacerle todo tipo de preguntas.
-Es solo que conocí a una niña con ese nombre nada más allá de eso.
Suspira, un poco mosqueada pues sabe que eso no es toda la verdad, y después coloca su mano derecha en su pierna derecha, casi llegando a la ingle, como si su mano fuera allí por voluntad propia. Por tal echo Claude se gira y la mira de arriba a bajo pues ya esta vestida y preparada para ir a empezar ese singular día. Fiama va vestida con una extraña chaqueta de tonalidad oscura, a conjunto con su estado de ánimo en eses momentos, debajo de esta lleva una camisa de color rosado oscuro con un lazo en el cuello mientras que después lleva una falda medio larga de color violeta, al igual que la chaqueta, con unos volantes de tonalidad oscura, negra oscura. Lo que más parece destacar, aunque el peli negro no le da mucha importancia a ello, son los zapatos de la muchacha, unas botas altas asta las rodillas con unos lazos negros, de similar color a los volantes de la falda y de la chaqueta, y las votas en si de color rosa claro, casi igual al de la camisa.
-Creo que daré mucho la nota así…-comenta más para si misma que para otra persona que podría haber estado en la habitación.
-Así está realmente hermosa-dice y de improvisto muestra una gran sonrisa, similar a la de un pervertido.
-AAAAAAAA-grita de improvisto Fiama al ver el rostro de Claude.
Sin siquiera saber Fiama como, Claude recibe un golpe propinado por una de las piernas de la morena mientras esta aun está en trance al haber observado el rostro de Claude con una sonrisa tan de perturbado salido.
-COMO VUELVAS A PONER TAL MIRADA DE PERTURVADO TE ASEGURO QUE ENTERO NO SALES DEL CUARTO-grita aun con el rostro de Claude y su mirada en su mente.
Sale del cuarto pegando un portado tras de sí y dejando a un mayordomo tirado en el suelo casi inconsciente.
-Para ser una humana tiene mucha fuerza…-dice incorporándose mientras se lleva la mano a la nariz pues nota como un poco de sangre resbala por ella-Aunque sea un demonio ello no implica que no pueda sangrar-dice un poco molesto pues aquella extraña e impulsiva muchacha a echo que sangre con solo pegarle una simple patada-Aun no puedo llegar a creerme que ella sea la asesina empalagosa, se supone que debe de ser silenciosa y calmada en cambio ella es…-se queda pensativo pero antes de nada saca de su bolsillo sus gafas para ponérselas, las tenía en un lugar seguro por si sucedía algo-…muy impulsiva e infantil-dice mientras sale de la habitación de Fiama ya con todo ordenado pues mientras hablaba para si mismo había ordenado todo el desastre ocasionado por la chica con suma facilidad.
Llega a la cocina y allí encuentra a una chica con ropa similar a su ama pero solo que esta está con un delantal y haciendo el almuerzo.
-Disculpe-dice hablando con la cocinera, o eso se supone-¿Me podría decir dónde está Fiama?-pregunta cortésmente mientras ayuda a la cocinera dándole los utensilios que necesita en ese momento.
La cocinera se para de repente, aun cogiendo el cuchillo que le estaba a pasar Claude, y sin darse cuenta acaba rozando su mano. “Que tacto tan frio…” Piensa sin apartar su mano de la de él mientras que este se queda un poco confuso a mirarla a ella ya que le resulta un poco surrealista que la dueña de la casa haga labores como el preparar el almuerzo con tanta naturalidad.
-¿Puedo saber la causa por la cual está usted a hacerse el almuerzo?-pregunta con un tono de voz un poco frustrado.
-Por que odio que hagan cosas por mi que yo puedo hacer prácticamente sola-dice cogiendo el cuchillo y cortando unas lonchas de pan para meterlas posteriormente en la tostadora-Es algo que me enseñaron mis tíos. Para que te hagan las cosas si es mas satisfactoria hacerlo por ti mismo. Ese era el dicho que me repetía tía Diane una tras otra vez para que hiciera mi cama y ordenara mi cuarto-dice con una dulce sonrisa que hace que Claude se sorprenda.
-¿No tenían sirvientes acaso?-pregunta el mayordomo un poco confundido por lo que esta a escuchar-Pues si mal no recuerdo te diría que no. En la casa estábamos solo nosotros nadie mas-dice mientras atiende el almuerzo al mismo tiempo y pone los cubiertos en la mesa-¿Los demonios coméis o bebéis?-pregunta para ponerle servicio a el también y asi prepararle el almuerzo.
-No, solo comemos almas pero aun así…-se queda pensativo pues beber si que pueden beber aunque comer también pero no sienten el saber de la comida solo el de las bebidas-Me gustaría beber un poco de leche. Hace siglos que no bebo nada-dice con una gran sonrisa en el rostro mientras se sienta con un poco de indiferencia en la silla libre que no tiene el servicio puesto.
Claude se queda a mirar como Fiama va haciendo todo lo necesario para prepararse un completo desayuno digno de una condesa como ella mientras que tararea una extraña e inquietante canción que parece hacer que Fiama sea mas ágil y cuidadosa para acabar antes de hacer el almuerzo
-Que aproveche-dice Claude con cierta indiferencia mientras da un sorbo a su taza llena de leche la cual servida por su, como la llama él, princesa-Si quieres puedo conseguirte unos sirvientes para que te hagan este tipo de cosas-comenta mientras observa comer a Fiama y sige a beber poco a poco su leche
Silencio, un silencio de meditación por parte de Fiama y de curiosidad por parte de Claude.
-Vale-acepta haciendo que la sorpresa invada al peli negro-¿De cuantas personas estamos a hablar?
-3-dice la cifra mirándola directamente a los ojos-Y no son personas-explica y espera pacientemente algún signo o algo que parezca decir que no a su ofrecimiento pero solo puede ver todo lo contrario.
-Eso es mucho mejor-dice con una gran sonrisa y de improvisto salta de la silla dando un gran salto y después dando unas palmaditas felizmente para sentarse al poco tiempo-¿Cuando vendrán?
-Cuando usted me lo ordene-dice aun sorprendido por la forma que se lo toma.
-Entonces prepáralo todo para que estén aquí en breves-dice con una gran sonrisa que hace que Claude le de un escalofrió, algo muy extraño y difícil de conseguir.
Cuando Fiama acaba de hablar mete el ultimo trozo de la tostada en su boca y lleva todos los platos al fregadero, también la taza ya vacia de Claude para empezar a labarlos.
-Entonces mientras usted esta con sus planes de la mañana me encargare de contactar con ellos-dice retirando ágilmente a Fiama del fregadero y haciendo el su tarea con gran agilidad-Mientras valla de nuevo a su cuarto pues se a manchado la falda-dice echando un suspiro.
Fiama mira su falda violeta y descubre que un poco de leche a caído en ella por ello maldice por lo bajo mientras se dirije de nuevo a su habitación para cambiar esta falda por un pantalón realmente corto, el cual deja ver la extraña marca que le hizo Claude ese día. Se mira brevemente en el espejo sin fijarse micho en la marca y pensando que es solo una especie de decoración del pantalón y por ello sale del cuarto y se dirige a la entrada donde ya esta a esperarle Claude.
-¿Puedo saber la causa por la cual escogió un pantalón tan corto?-pregunta Claude interesado mientras se acerca a ella con una mirada muy sugerente y seductora.
-Es una de mis prendas preferías-dice la morena un poco confusa por la mirada del peli negro
Claude se acerca a Fiama y con un ágil movimiento roza la pierna derecha de la morena con su maño derecha haciendo que en su mano aparezca el mismo dibujo que hay en la pierna de Fiama. El rostro de la chica se pone todo blanco pero eso es solo por unos segundos pues por el roce de la mano del mayordomo siente como su rostro se va poniendo más rojo pues está empezando a tener mucho calor.
-QUE CREES QUE HACEEEEES-grita cogiéndole la mano con la cual estaba a rozar su pierna y retorciéndosela con una gran fuerza hasta conseguir que Claude caiga al suelo.
Ni siquiera lo mira mientras sale de la mansión con un rostro de verdadera ira dejando tras de si un hombre, o eso aparenta físicamente, tirado en la entrada y con un supuesto brazo roto.
-Me sigue sorprendiendo esta chica…-dice Claude incorporándose y ya con el brazo en perfectas condiciones-Esto es realmente interesante…-dice mientras camina al carro, ya que este está a esperar por él para irse, y sonríe ampliamente mientras coloca sus gafas con sumo cuidado-Sera un día muy interesante…
Entra al carro y se sienta enfrente de Fiama con sumo cuidado porsiacaso le da por hacer algún golpe que pueda estropear el carro o algo por el estilo.
-Yo me encargo sola de las citas que tengo esta mañana tu encárgate de los sirvientes nuevos-dice sin siquiera mirarlo a la cara-Es una orden-añade con un todo de voz firme y seco a la vez y mirándolo a los ojos con una mirada que parece decirle que no es en broma.
Si, princesa mía-dice Claude mostrando una gran sonrisa y después saltando del carro pues los planes que tiene para esa mañana no encajan con los de su ama.
-No te pierdas y no hables con extraños-dice Fiama recuperando ya su actitud clásica y normal con una gran y dulce sonrisa.
Mientras dice eso se escucha una risa realmente extraña y después como una persona choca contra el suelo y sale corriendo a una gran velocidad.
-Creo que no me ara caso-dice Fiama desviando la mirada al paisaje mientras cierra la puerta que Claude dejo abierta.
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