Capitulo 3: Nuevos sirvientes y una enredada y cansina reunión.
Corre ágilmente por las calles sin siquiera ser visto por las personas normales. Solo tiene un objetivo que sabe que cumplirá sin importar como o que deba hacer para ello, esa fue la orden de su princesa y esa es la única cosa que debe hacer, eso y no interferir en los planes que su ama tiene previstos para esa simple y aburrida mañana, aburrida y simple para ella pues para su mayordomo será una mañana inacabable asta que consiga lo que su ama le ordenó y hacer todas las labores de la mansión. Mientras corre saltando de tejado en tejado va pensando en cual a de ser la comida que deba hacer y de improvisto recuerda que no necesita preocuparse por tal echo ya que Fiama va a comer con su prometido en unos de los restaurantes mas prestigiosos de la ciudad de Londres. Se para de golpe antes de dar otro salto hacia otro tejado y baja cuidadosamente asta llegar a posarse ante la puerta de una casa en ruinas. Mira la puerta con cierta indiferencia sabiendo que dentro de la casa se esconde algo mucho mas misterioso pero que el exterior de esta intenta montar una fachada de mentiras deseando que ningún humano entre a ella y si lo hace sepa lo que le puede esperar por ello.
-Thompson, se que estas hay-dice mientras abre gira el pomo de la puerta para encontrarse al abría la puertas 3 sombras preparadas para enfrentarse al combate.
-Claude…-dice una de ellas con una voz realmente opuesta a su aspecto, como si quien hablara fuera otra persona distinta a él-Pensamos que estabas muerto…-dice mirando a las otras 2 personas idénticas a él.
Antes de que Claude pueda decir nada los tres se alegan de este lo suficiente como para que no consiga escuchar y se pone a hablar con él asta que se acercan de nuevo haciendo que uno de ellos valla antes que los demás, como indicándole que el es el líder sin lugar a dudas.
-Estoy vivo-dice mirando al que esta delante de los demás-Y venia a ver si queríais trabajar de sirvientes en la mansión Siruet.
El rostro de los tres parece contraerse en una mueca de mutua negación pero antes de que pueda hablar el que está delante de ellos el peli negro los calla con un simple movimiento de su mano para poder hacer la pregunta mas simple del mundo.
-Por que ponéis esa cara-dice un poco mosqueado pues el apellido no aparenta a primera vista tener un significado oculto o ser conocido por sus antepasados ya que apareció hace poco.
-Ese apellido pertenece a la lechuza del Vaticano…-dice el que está delante de los otros dos con cierto temor-El Vaticano está intentando por todos los medios exterminar a los demonios como nosotros… y tu…-se para y mira a sus hermanos con cierto temer-Aparte de que se dice que la lechuza del Vaticano es… la asesina empalagosa-dice confundiendo así más su mente y la razón por la cual Claude vino a pedirle tal cosa a ellos.
-Queréis o no venir a la mansión Siruet-dice ahora más como una amenaza que una simple opción o pregunta.
Si tu estas hay a servir es por que as echo un pacto con la propietaria y si estas aquí es por que no hay peligro de que nos pase nada-acaba entendiendo con cierta tranquilidad al llegar a tal concusión por ello echa un suspiro y se gira hacia sus hermanos-¿Aceptamos o no hermanos?
Los otros dos chicos miran al primero y asisten con la cabeza para volverse hacia Claude los tres a la vez y arrodillarse ante este.
-Entonces seguirme que tenemos mucho trabajo ya que aun no e empezado con las tareas domesticas-dice un poco de la humor por tal echo ya que era Fiama la encargada de todo asta que llego el pero eso tenia que cambiar fuera como fuera.
Sale corriendo de la casa en ruinas seguido por los trillizos y como sabe que estos lo segaran ágilmente sin bajar su velocidad deshace el trayecto que hizo para llegar asta hay. “Espero que a la princesa le valla bien en sus asuntos…” Piensa mientras sigue su sendero a casa con una extraña sonrisa iluminando su, normalmente, inexpresivo e indiferente rostro.
Muy lejos de donde se encuentra Claude esta una cansada y aburrida chica mirando unos papeles con cierto cansancio. “Como una mañana normal, algo clásico y normal si no fuera por el echo de lo que paso ayer…” Piensa mientras sin querer roza su pierna derecha casi llegando a la ingle en un acto reflejo para sentir como se excita levemente solo por un simple roce. Mira a los presentes pues siente sus miradas en su persona y entonces comprende que su rostro estará realmente colorado. Por ello simplemente aparta la mano de esa zona tan sensible y coloca sus dos manos en la mesa mientras que mira de nuevo al hombre causante de la reunión en la cual están ahora.
-Entonces como piensan pagarnos lo que falta por este pago-dice un hombre alto y robusto, su voz es ronca y un poco bruta la cual encaja realmente bien con su aspecto físico y su supuesta personalidad.
-Lo siento mucho… es solo… que nuestro hijo esta enfermo y…
El hombre alto y robusto se levanta y pega un gran golpe a la mesa por lo cual Fiama levanta su vista hacia el rostro del hombre haciendo que sus ojos generalmente de color marrón acaralemado adquieran una tonalidad mas verdacea dando un toque un poco tenebroso y siniestro al rostro casi siempre infantil de la chica para así hacer que el hombre se siente de nuevo.
-Alfredo…-dice Fiama ya cansada de la reunión pues llevan ya como unas 2 horas en la misma sala sin hacer nada mas que enfadarse y que ella tenga que tranquilizarle para que no haga locuras-Mire señor-dice dirigiéndose al causante de su aburrimiento y esfuerzo extra-¿Podría darnos un adelanto del pago en unos días?-pregunta un poco frustrada ya que este asunto esta llevándole mas de lo tenia pensado-Yo me encargare de que aguanten por unos días pero mas no creo que de echo buen hombre-dice dando un gran suspiro, como si lo que estuviera a hacer fuera una gran proeza de la cual supiera que nunca recibiría nada a cambio.El hombre se queda mirando a Fiama y después mnira bre4bemente a Alfredo, puesto que Alfredo lo mira directamente a los ojos con una mirada de asesino que hace que este aparte sus ojos con gran agilidad.
-Esta bien…-dice ahora mirando al suelo con aire compungido-¿Entonces cuantos días podría darme?-pregunta ahora hablando con Fiama sin mirar a Alfredo por si este le manda la misma mirada que antes.
-Máximo una semana pero me arias un favor enorme si me dieras el dinero en unos 3 días-explica la morena mientras mira de reojo a Alfredo para poder ver la reacción por lo que ella a dicho al hombre.
-En unos 4 o 5 días creo poder tener reunido el dinero…-piensa el hombre pero ahora con un aire siniestro y mezquino.
-Así me gusta-dice Fiama y por primera vez en toda la mañana muestra una gran sonrisa sincera.
Alfredo la mira un poco sorprendido por tal cambo de humor y después le indica al hombre que ya se puede ir. Fiama mira su reloj de muñeca para descubrir que son ya las 12 del medio día y por ello deja escapar un suspiro al recordar con quien tiene que comer hoy.
-Le toca comer con su prometido, ¿verdad señorita Fiama?-pregunta Alfredo dando en el clavo pues sabe cual es la cara que pone la chica cuando tiene alguna cita, planeada de antemano por sus tíos, con él.
-Si…-dice sin mucha felicidad mientras recoge las cosa que hay en la mesa y las coloca al igual que las sillas-No es que no pe parezca atractivo o agradable, es solo que no me veo con el para el resto de mi ida-vuelve a suspirar, como si estuviera a ver ese futuro que parecen haberle echo sus tíos en contra de sus deseos.
-La comprendo señorita-dice Alfredo mirándola y por ello Fiama levanta la cabeza para que sus ojos, de nuevo de un marrón acaramelado, se topen con unos extraños y misteriosos ojos grisáceos-A mi me hicieron lo mismo con mi difunta esposa Helen-dice mientras ayuda a Fiama a recoger la estancia-Todo fue preparado de ante mano sin avisarnos, al contrario que a ustedes nosotros nos conocimos en el altar de boda, o eso se supone-ahora parece que esta a recordar algo bastante agradable y gracioso pues muestra una sonrisa sinceramente feliz y posteriormente una gran carcajada sale por sus labios como el cantar de una golondrina-Aunque nosotros nos conocíamos de antes pues nos vimos en fiestas organizadas por nuestras familias y cuadramos en ciertos lugares haciendo así que nos amaramos aunque no nos dimos cuenta de que nos íbamos a casar hasta llegar al altar-Dice conteniendo la risa asta acabar para soltar una sonora y dulce carcajada.
Fiama lo mira y se ríe a la vez que el puesto que es gracioso el tema, no saber con cien te casa asta que lo ves en el momento de decir si quiero y descubre s que es la persona a la que amas. De improvisto, y sorpresa para los dos, alguien toca la puerta.
-¿Quién es?-pregunta Alfredo un poco extrañado.
La puerta se abre lentamente mostrando a un mayordomo de tez clara muy serio y distante. Sus ojos, los cuales están escondidos tras unas gafas, son de un amarillo enfermizo y muestra un porte verdaderamente varonil y un poco sensual a la vez que siniestro. Carraspea brevemente al observar a Fiama reír tan felizmente para después posar su mirada en la de Alfredo
-Disculpen la intromisión, solo quería darle un aviso a mi ama-dice ahora mirando a Fiama.
-Claude…-susurra Fiama un poco sorprendía por verlo hay pues le dio la orden de que se encargara de los nuevos sirvientes sin entrometerse en sus planes de la mañana-¿Sucedió algo malo?
-Es solo decirle que su prometido no podrá comer con usted puesto que le ha surgido una reunión de urgencia y por ello se ausentara para ir a Italia sin falta. Creo que ya está en camino aunque no pudo avisar y la noticia llego a la mansión hace una hora-dice el mayordomo mientras sigue arrodilladlo, puesto que para hablarle a Fiama se avía arrodillado y había puesto su mano derecha en su pecho.
-Entiendo-dice Fiama ahora pensando en lo que ocasiona esa cancelación en sus planes-Entonces creo que será mejor que prepares comida-mira a Alfredo con la pregunta en sus pupilas la cual es respondida con un movimiento de cabeza de derecha a izquierda por parte de este-Esta bien, solo comida para mí-dice echando un gran suspiro de nuevo aunque ahora es por no poder tener compañía para comer, pues a ella le encanta tener a alguien con quien hablar y compartir conocimientos, temas, risas y demás.
Claude la mira y después mira a Alfredo un poco confundido ya que no se percato de la pregunta invisible que le hizo Fiama a este y la cual fue respondida casi al acto.
-No sabía que tenias mayordomo-dice Alfredo como si nada-Pensé que tu tía había conseguido meterte su manía de nada de servicio y todo echo por una mismo-dice echando una gran carcajada muestra de lo gracioso que es eso.
-Lo consiguió-dice de improvisto y para sorpresa de Fiama y Alfredo-Solo que estoy a su servido en forma de pago-esta vez Claude muestra una extraña sonrisa, como si estuviera muy feliz y, a la ve, escondiendo un extraño y gratificante secreto del cual se enorgullecía.
-Ciertamente-concuerda Fiama con su mayordomo dándole la razón.
Alfredo los mira a los dos, primero a Claude y después a Fiama, para posar sus ojos en la extraña marca que esta tiene en su pierna derecha con mucha curiosidad.
-Nunca pensé que te dejarías llevar por la moda… y menos de ese tipo-dice Alfredo muy sorprendido al ver el extraño tatuaje que tiene Fiama en su pierna-Aunque es realmente hermoso-comenta para quitarle hierro al asunto-Y mas si está en un lugar tan exótico y encima en tu pierna-dice ahora riendo a más no poder mientras Fiama se pone realmente colorada y Claude muestra una gran sonrisa intentando contener una carcajada pues sabe que si se ríe llevara una bien grande como le paso esa misma mañana.
-Es solo temporal nada mas-dice un poco enfadada por cómo actúan los dos ante un simple tatuaje, o eso aparenta a la vista aunque su significado sea totalmente diferente.
-Bueno, a sido un placer conocer al nuevo mayordomo de la señorita Fiama, el cual es realmente interesante-comenta Alfredo con una gran sonrisa en el rostro, echo por el cual se pone feliz ya que hacia mucho que no sonreía así-Pero e de irme que tengo una reunión-de improvisto se queda callado y pensativo asta que, nuevamente, coloca la mirada en el tatuaje de Fiama y posteriormente, en sus ojos-No hace falta que vayas a la reunión de esta tarde sobre la empresa Funton pues solo necesitan que asista una persona y parece ser que no desean que seas tú si puede ser-dice un poco confuso.
Fiama vuelve a suspira, parece ser que eso es algo clásico y normal en ella.”Parece que ya hay otra o otras personas que me odian” Muestra una sonrisa torcida, la cual solo muestra cuando está dolida por algo, y después se acerca a Alfredo para darle un abrazo y un beso en la mejilla en forma de despedida.
-Suerte y cuídate mucho ángel guardián mío-dice Fiama con cierta ironía en el apodo.
-A sus ordenes mi reina-dice con una gran sonrisa Alfredo saliendo de la estancia mirando de reojo a Fiama y después a Claude- Intenta ser una chica bueno-le pide cerrando la puerta tras de sí.
-No creo que pueda serlo y menos hoy-dice Fiama cuando ya sabe que Alfredo no podrá escuchar su respuesta.
-¿Por que dice eso, princesa mía?
-Por que el Vaticano necesita de mis servicios y ello implica una única y simple cosa.
Claude se queda mirando a Fiama con una gran curiosidad mientras se acerca a ella.
-¿Cuál, princesa mía?
-Que a llegado la hora de que aparezca de nuevo la asesina empalagosa-explica con cierto dolor pues sabe que no le agrada nada volver a la caza pues se supone que la mataron aunque las misiones que le envía el vaticano tiene fundamento lógico para ser llevadas a cabo sin importar a quien halla que matar. “Solo importa que el objetivo muera” Piensa Fiama saliendo de la estancia seguida de Claude mientras caminan de regreso a casa para abrir ese sobre que contiene el nombre de la persona que a de morir ante la persona más dulce que jamás halla podido ver aunque antes deberá hacer acto de presencia en la casa de madame Elisabeth pues es a la noche cundo las lechuzas salen de caza.
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